Estás dormido.
Lo puedo saber por tu respiración acompasada y tranquila, que, aunque suave, parece reinar sobre cualquier otro sonido.

Me gustas cuando duermes ¿Te lo he dicho? No respondas, se lo que dirás: "Mas de un millón de veces"

Pero no puedo evitarlo, y una vez mas, me levanto a verte, deslizándome por la habitación en silencio.

Y ahí estás, tan majestuoso como siempre.

Los rayos del alba iluminan tu silueta, dejando lo demás en penumbras: Al sol tambien le gusta verte.

Una de tus piernas cae perezosamente por el borde de la cama, aquellas hermosas piernas que parecen cinceladas por las manos de un artista.
Le acompaña un brazo, que tambien cuelga, relajado por el sueño. El vello negro de tus brazos contrasta con el tenue bronceado que has adquirido recientemente.
Un color que se extiende uniformemente por tu pecho y por tu abdomen.
Ambos, imagen de la perfección.
Cada músculo marcado con dedicación y esfuerzo, trazando líneas perfectas que transforman tu cuerpo en la viva imagen de un dios.
Recorro con la mirada la delgada línea de vello que brota por debajo de tu ombligo, ensanchándose poco a poco mientras se acerca al borde de la sabana blanca que cubre tu cadera.
(Y sonrojándome ligeramente al recordar lo que se oculta mas abajo)
Me sorprende como esa tela puede seguir ahí, cuando todos los demás objetos que había en esa cama han desaparecido, arrojados por todas partes de la habitación.

Pero no pregunto mas, todo en ti es un misterio.

Me acerco en silencio, y sin tocarte, te admiro.

Aspiro silenciosamente el perfume de tu grueso cuello, donde deseo arrojarme y plantar miles de besos, y sin embargo, no me atrevo.

Tu olor es una esencia embriagadora.
Tu mismo lo eres...Eres adictivo.

Tu rostro esta en paz.
Tu varonil rostro esta relajado y, sin poder evitarlo, lo toco.
Deslizo mis dedos por tu mentón, por tu barbilla y por tu fuerte quijada.
Tu barba esta naciendo nuevamente, y ahí donde toco, todo es áspero, en comparación con la suavidad de tu piel.
Siento la fuerza que hay detrás de esa piel, y sonrío, pensando en todas esas sensaciones que esa fuerza me da, las caricias, los besos apasionados...

Tus labios se mueven lentamente, como controlados por mis pensamientos.
Tu lengua recorre tus finos labios ¿En que estarás soñando?

Retiro tu largo cabello negro de tu rostro, pues cae en desordenados mechones, impidiéndome la vista.
Tu nariz es grande, pronunciada y afilada, incluso fina...Completamente altiva, como su dueño, una nariz que parece contrastar con la amplia frente y los pronunciados pómulos, pero que al mismo tiempo parece aumentar tu perfección.
Una nariz que en momentos te hace ver guapo y en otros, devastador, peligroso, seductor...

Abro los ojos, no recuerdo haberlos cerrado, pero una vez abiertos se topan con dos hermosos ojos negros que me observan con sorpresa.

Y con deseo.

Tu brazo rodea mi cintura mientras te incorpora, y logro captar el reflejo de tu ancha espalda en mi ventana.

Admiro durante breves segundos el tatuaje que se extiende en tu piel, abriendo sus alas para abrazar tu espalda y deteniéndose poco antes de llegar a tu cintura.

Sonrío al ver tus glúteos, tan perfectos...

Y antes de que me de cuenta, tu boca ya esta sobre la mía, devorándola apasionadamente.

Quiero que me comas viva


Creative Commons License

Esta obra está bajo una
licencia de Creative Commons.